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Rabietas infantiles: ¿Qué son? y ¿Cómo manejarlas?

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Rabietas infantiles: ¿Qué son? y ¿Cómo manejarlas?

10 de marzo de 2024
13:19

Las rabietas en los niños forman parte de su proceso normal de maduración, se manifiestan por inmadurez propia de la edad en un cerebro que no es capaz de autocontrolarse y se originan en momentos de frustración por sentirse incomprendidos y no poder imponer su voluntad y se caracterizan por cuadros de ira incontrolado dado por llantos, gritos, protesta, movimientos incontrolados, espasmos del sollozo, habitualmente en la niñez comenzando alrededor de los 12 a los 18 meses, empeorando a los 2-3 años cuando van desarrollando sus habilidades lingüísticas y disminuyen rápidamente hasta los 4-5 años.

Aspectos claves a tener en cuenta sobre las rabietas infantiles :

  • Son formas de expresión inmaduras debidas a la incapacidad del niño de expresar correctamente sus necesidades e inquietudes por su dificultad para controlar las emociones y su baja tolerancia a las frustraciones (es la forma que tiene los niños para manifestar malestar o frustración) Aprender a afrontar la frustración es una habilidad que los niños adquieren con el paso del tiempo.
  • Es la manera que tiene los niños de reafirmarse negando al otro, es una lucha interna consigo mismo donde por una parte quiere seguir apegado a sus padres donde encuentra bienestar y consuelo y por otra reivindicar que es diferente a sus padres, llegando el conflicto emocional que no tiene ningún tipo de control
  • Se consideran como normales si solo se presentan de forma ocasional y no superan los quince minutos.
  • Los niños según van creciendo siguen necesitando la protección del adulto pero se van haciendo mas independientes quieren tener mas control del entorno del que pueden asumir, van tomando decisiones propias que a menudo chocan con la del adulto, luchas de poder donde el niño piensa “quiero eso ya, dámelo”, “puedo hacerlo solo” generando emociones en el niño que desencadenan en rabietas.
  • Lo importante es que podamos conectar con los niños y ayudarles a gestionar sus emociones, acompañándolos en su vida, no ignorando sus emociones.
  • Para gestionarlas es necesario estar presentes, reforzar vínculos con ellos y ayudarlos a sentirse vistos queridos y aceptados tal y como son es una buena base para puedan tener una vida plena y feliz.

Entender las rabietas es la forma más eficaz de poder controlarlas y ayudar a nuestros hijos. Es importante conocer las rabietas a nivel cerebral. Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios que realizan funciones distintas. El hemisferio izquierdo es: lógico, literal, lingüístico y disfruta del orden. El hemisferio derecho es: creativo, no verbal, emocional y se ocupa más de las sensaciones, las imágenes y los recuerdos personales. Para llevar una vida equilibrada es importante que nuestros cerebros estén en equilibrio, en una rabieta predomina el hemisferio derecho , por lo que es importante que lo ayudemos a conectar con sus dos hemisferios cerebrales y vuelva a estar en equilibrio.

¿Por qué aparecen las rabietas infantiles ?

  • Frustración porque el niño intenta gestionar su ira pero no dispone de recursos necesarios para gestionarlos.Manifiesta lo que siente a través de la rabieta porque todavía no tiene ningún otro recurso igual de eficaz para expresar su frustración y para que observemos que ellos también pueden tener necesidades diferentes de las nuestras.
  • Conflicto emocional porque no logran entender porque no puede obtener lo que él quiere, generando rechazo al adulto, los padres se enfadan y el niño siente ambivalencia de sentimientos porque se están enfrentando a las personas que mas quieren.Es un conflicto emocional que sufre entre la naturaleza y sus padres y que se manifiesta sin ningún tipo de control.
  • Expresan las rabietas de forma automática porque no saben gestionar la frustración de otra manera, no nos están desafiando, aunque es cierto que a veces aprenden que es un recurso para que les hagan caso, y puede haber casos en que aprenden esta estrategia a nivel inconsciente para que los padres le atiendan, en ese caso tendríamos que enseñarle al niño a expresar lo que verdaderamente siente, que quizás es tristeza.

¿Cómo gestionarlas de manera respetuosa?

  • No actuar de forma impulsiva autorregulando nuestras emociones demostrando equilibrio emocional por parte de los padres, no actuar de manera impulsiva ante este momento de rabieta. Sé coherente recuerda que el modelo eres tú debes tratar de mantener la calma aunque estas emociones surgen en los momentos menos apropiados, de ser posible actuar siempre de la misma forma, si lo acompañas en casa durante la rabieta también hacerlo en la calle, proporcionando seguridad, aprende a calmarse, a el niño también le preocupa ponerse así porque no entiende cómo manejarlo y se puede asustar de sus reacciones.
  • No gritar, empatizar en vez de castigar, no criticar, no pegar y no ignorarlos lo que queremos es que aprenda a gestionar adecuadamente la frustración de forma más permanente, si le castigo reprime sus emociones de forma puntual pero no aprende a manejarlas y a largo plazo pueden ser negativos, afectar la autoestima y sentir que no tienen el permiso de expresar lo que sienten.
  • Descubrir el motivo de su enfado y darle soluciones como por ejemplo tiene una rabieta porque quiere el juguete que tiene otro niño, le recordamos que así no va a conseguirlo.Quizás puede preguntarle al otro niño si quiere compartirlo y jugar con él.
  • Permanecer a su lado y escuchar lo que le pasa sin juzgar ni opinar, que no sienta que lo abandonamos o nos vamos.
  • No ignorara sus emociones, podemos ignorar su conducta pero no sus emociones, esta reacción desproporcionada se debe a que no sabe expresar lo que le molesta de otra manera.
  • Aceptar los sentimientos del niño y ponerle nombre, que el niño sienta que puede expresar sus sentimientos y ayudar a identificarlos para que se sienta comprendido. “Cariño veo que estás enfadado , es normal porque te hubiese gustado quedarte más rato en el parque con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir a casa”. No poner muchas palabras, ni sermones, está en un momento donde predominan sus emociones (hemisferio derecho) y no el razonamiento lógico. Debemos entender porque está enfadado, si descubrimos el motivo podremos ayudarlo mejor y entenderlo.
  • Esperar que se calme para hablarle de lo que le ha pasado cómo se ha sentido y cómo se podría sentir mejor, le aliviará más  saber que él no es el único que tiene ese tipo de reacciones y conocer otras historias sobre cosas triviales que si le dices “eso no es nada, hay cosas más importantes ¡vaya tontería!”.
  • Acompañarlo en su rabieta y si ayuda a calmarlo es importante ofrecer contacto físico puede ayudar a desactivar la intensidad del enfado y cuando no encontramos palabras para describir nuestro enfado un abrazo es buena solución para expresar lo que sentimos y si lo rechaza debemos aceptarlo, respetarlo y solo acompañarlo manteniéndonos a su lado. El hecho de abrazar a los niños no implica que los estemos mal criando. Lo más importante es que les ayudemos a tranquilizarse para que puedan volver a su parte lógica y puedan entender lo que les estamos diciendo. Y una manera de tranquilizarlos es a través del contacto físico.
  • Dar estrategias al niño para gestionar sus emociones, ofrecer diferentes alternativas para que descargue el enfado, algunas veces funciona y otras no, lo importante es acompañarlo y no reprimir su enfado. Es importante no decir “no” solo para cuando sea necesario. Podemos probar con el movimiento, hacer que se muevan con su cuerpo. Ofrecemos alternativas, negociamos.- “Cariño, veo que estás enfadado. Es normal, porque te hubiese gustado quedarte más rato en el parque con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir a casa. ¿Puedes decírmelo sin pegarme por favor? Muéstrame lo enfadado que estás ¿Cómo es de grande tu enfado? Vamos a dibujar tu enfado a ver qué color y forma tiene. Vamos a rugir como leones para que me muestres lo enfado que estás. ¿Quieres que apretemos un muñeco(blando) muy fuerte para ver cómo es tu enfado?”.
  • Ayudar a contar la historia de lo que le ha enfadado puede dar sentido a su experiencia y que ellos sientan que poco a poco pueden gestionar la situación. Si son muy pequeños vamos a tener que narrar la historia nosotros.- “¿Qué ha pasado? Querías jugar con tus amiguitos y nos hemos tenido que ir. ¿Eso te ha enfadado verdad? ¿Y luego qué ha pasado? Ha venido mamá. Como estabas muy enfadado has pegado a mamá. Has hecho pum pum. Luego yo te he dicho que no me podías pegar y te he abrazado fuerte. ¿Y luego, hemos hecho un dibujo del enfado que sentías dentro verdad? ¿Y luego parece que te has calmado un poco cierto?”.
  • Deja de razonar en plena rabieta, es difícil poder razonar o incluso escuchar cuando uno pierde el control y está centrado en conseguir un objetivo. Determinadas situaciones o emociones nos sobrepasan y a tu hijo le pasa lo mismo, es el momento de reafirmar su personalidad, de saber cuales son tus límites y explorar las soluciones a un problema. Por eso, no atiende a tus argumentos por muy racionales que puedan llegar a ser, él no entiende de horarios. Así que recuerda que él no es un adulto y lo que a ti te parece importante a él no tanto y viceversa. Con una vez que hables con él no conseguirás que lo aprenda, es probable que necesites hablar más veces de eso que le genera frustración, así que el tiempo y tu paciencia será tu mejor aliado.
  • Intentar que la rabieta no sea su lenguaje para pedir cosas.

Si hay que intervenir porque se puede hacer daño durante la rabieta, debemos hacerlo de manera calmada y cuando esta se esta iniciando protegerlo de su entorno, recogiendo objetos peligrosos que pueden lesionarlo.
Es muy importante que entiendan que aunque tengan rabietas, les comprendemos y que a pesar de que a veces no estemos de acuerdo, no estamos enfadados, ni cambiaremos nuestra opinión sobre ellos. Es vital comprender porque suceden y gestionarlas de manera respetuosa y ayudarlos a madurar emocionalmente. Las Rabietas pueden ser frustrantes para cualquier padre y podemos usarlas para educar a nuestros hijos.

¿Cómo prevenir las rabietas infantiles ?

Crear pequeñas estrategias harán más fácil la aceptación de nuestros hijos a estos
momentos frustrantes y facilitarán el día a día con ellos.

  • Detectar las primeras señales y conocer los límites de nuestros hijos, conocer las situaciones que puedan desencadenar las rabietas (cansancio, sueño, hambre, molestos, incómodos, disgusto por ir a un lugar que no le guste o no tener algo como es una golosina o un juguete o que alguien haga lo que él quiere inmediatamente cómo es que les presten atención…)a nuestros hijos, identificarlas y poder actuar antes de que ocurra, como por ejemplo si está cansado evitar hacer otras tareas que lleven tiempo, si tienen hambre exigirán comida en un supermercado y será mejor llevarlos si acaban de comer. Es primordial actuar con buena mano, mostrándole tranquilidad, buen humor y distraerlos ya sea con música, dibujar, una distracción que lo relaje.
  • Ser flexibles sin modificar nuestras normas haciendo fácil la aceptación de estas, como por ejemplo”debe salir abrigado si hace frío pero no pasa nada si inicialmente no se pone el gorro o la bufanda” .Darle cierto control sobre cosas pequeñas cuando no sea algo importante permitiéndoles hacer elecciones de poca importancia como "¿Quieres jugo de naranja o de manzana?" o "¿Prefieres lavarte los dientes antes o después de bañarte?". De este modo, usted no le tendrá que decir "¿Quieres lavarte los dientes ahora?”, darle la oportunidad de expresarse y mostrar independencia con pequeñas cosas como es la elección de una ropa si quiere la camiseta amarilla aunque no esté conjuntado no luchar contra esto, jugar con los niveles de importancia de nuestras normas para que progresivamente el niño vaya aceptándolas con enfados más leves y sin rabietas.
  • Potenciar la positividad con estímulos positivos para facilitar la aceptación, cuando se porta bien recompensarlo con cariño y elogios, ser específico cuando elogiamos comportamientos que seamos ver con más frecuencia como por ejemplo me gusta mucho que hayas dicho por favor y hayas esperado o gracias por compartir tus juguetes con tu amigo, entiendo que quieres quedarte más tiempo en el parque jugando, pero tenemos que marchar ya a casa; mamá / papá nos estará esperando y podrá leerte tu libro preferido.
  • Proponer alternativas distraerlo, ofrecer otra cosa en lugar de la que no puede tener, dar una nueva actividad a cambio de la que está prohibida , o simplemente cambiarlo de ambiente “si está saltando sobre la cama, pedirle que te venga a ayudar y darle una tarea”, “como no puedes continuar jugando en el parque, al llegar a sea leeremos un libro”, “llevarlo a otra habitación o salir fuera al aire libre”siempre que sea posible, y proponer la norma de forma afirmativa sin utilizar un no por ejemplo cuando te pongas los zapatos podremos salir y no “si no te pones los zapatos no saldremos”. Elogiarlos al cambiar de tarea ya sea porque te está ayudando o por seguir tus recomendaciones. Ayudarlos a aprender nuevas actividades, que aprendan nuevas cosas, ayudarlos a sentirse orgullosos de lo que son capaces de hacer, con elogios, siempre comenzar con cosas sencillas y según el aprendizaje avanzar a tareas más desafiantes.

¿Cómo ayudar a desaparecer las rabietas?

El mejor tratamiento es la paciencia, el cariño y el tiempo. Si las rabietas persisten en el tiempo mas de los cuatro años , son frecuentes y con muy poca provocación, duran mas de lo normal, tales convenga consultar un psicólogos infantil.

«La meta no es acabar con las rabietas, sino acompañar a los hijos, consolarlos y aprovechar para enseñarles y hacerles saber que pueden contar con nuestro apoyo.» 
-Siegel-

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Temas de Salud
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